Me suscribí a Netflix hace apenas un año y la primera serie que vi fue 13 reasons why. Al no tener con que comparar, me pareció muy buena, y si bien sigo sosteniendo que es una trama excelente, puedo encontrar con facilidad los puntos débiles y compararla con otras series que he visto, que son mucho mejores. El pasado 18 de mayo se estrenó la esperada segunda temporada y la vi despacio y poco a poco. En este post, les cuento sin spoilers un poco de lo que trata, los grandes cambios y les presento las nuevas situaciones, acompañadas de mi inexperta opinión.
El suicidio de Hanna Baker dejó a todos consternados, más que nada a Clay que no logra continuar con su vida. Las cintas con las 13 razones de Hanna para tomar la decisión de suicidarse están en manos de un juez, y esta temporada gira en torno justamente al juicio que los Baker le hicieron al colegio al que asistía Hanna, por no haber actuado ante el acoso escolar de sus compañeros, y haber pasado por alto su pedido de ayuda.
Ahora sí, de lleno a la nueva temporada, Hanna se le aparece a Clay todo el tiempo y solo él puede verla y escucharla. La presencia de Hanna literalmente me volvió loca. La cuestión es que Hanna necesita justicia, y Clay necesita conseguirla por ella.
Por otra parte, se profundiza en el pos Hanna de muchos, como Jess, que es un personaje que me encanta y que, en esta temporada, está sufriendo muchísimo. Alex se recupera de un incidente terrible del final de temporada anterior que lo dejó con la memoria débil, y Justin vagabundea por ahí escondiéndose tanto de la justicia como de su propia vida de mierda. Bradley está como si tal cosa, supongo que ser hijo de padres ricos tiene sus ventajas, y eso lo deja muy tranquilo.
Así como en la anterior temporada los capítulos seguían el orden de las cintas de Hanna, un capítulo, una cinta; en esta temporada el orden es un capítulo, un testigo declarando en el juicio. Todo avanza de acuerdo a las declaraciones de sus compañeros, amigos, cercanos, etc, y van marcando el curso de lo que puede suceder. En cada declaración, conocemos una parte de Hanna que desconocíamos por completo, nosotros como espectadores, y Clay como el chico que estaba enamorado de una chica que creía conocer, pero que no tanto. Algunos cuentan sus verdades, otros la mentira que les convenga, y de esta manera ayudan y entorpecen el juicio que para los Baker significa tanto. Mientras avanzan las declaraciones, los testigos reciben una serie de amenazas para no decir la verdad, y cada uno tiene su propia forma de enfrentarse a ello.
Al Hanna estar presente tanto junto a Clay todo el tiempo como en los recuerdos correspondientes a cada declaración, es un personaje mucho más presente en esta temporada que en la primera, lo cual fue raro, pero me gustó. Al conocer bien la historia, empaticé con personajes que no preste atención en la primera parte (oh Zach casate conmigo), odié más a algunos, y supe ponerme en el lugar de otros que también la estaban pasando mal.
Lo más importante es que sostiene el mensaje desde el principio, que es el acoso escolar. En esta temporada conocemos la mafia que hay con los equipos deportivos en los institutos de EEUU que sabemos que son reales, porque no todo en la vida es High School Music ni la vida de los adolescentes es más fácil. En Liberty High se esconden muchos secretos y, sobre todo, se pasa por alto el terrible acoso escolar sobre chicos que no forman parte del equipo. Creo que esta serie trata de llamar la atención, y de hacer ver a los adultos que los chicos están sufriendo en frente de sus narices y que nadie lo está viendo, porque estas cosas pasan en todos lados, los suicidios por bullying son cada vez más, y de algún modo ellos van dejando sus señales, buscando ayuda.
Poniéndome crítica, me parece una historia con mucho por explotar pero que no está conseguido.
Tengo dos problemas con esta temporada. Uno es que el ritmo es terrible. Todo va muy lento, embola y desengancha, hasta que, por ahí, cinco capítulos antes del final la cosa se empieza a poner interesante, pero para mi gusto le falta emoción. Y el otro es que siento que todo fue en vano, que no paso nada, que no es justo, y que perdí muchas horas esperando por cosas que nunca pasaron.
Ya está confirmada la tercera temporada a estrenarse en 2019, y no se de que van a hablar porque pobre Hanna, con ella ya estaría, pero más o menos nos deja una idea de para donde van a parar las cosas y quienes son los personajes que continúan sufriendo la violencia de otros sin que la escuela lo vea. Por el momento solo queda esperar, porque, aunque esta temporada no me convenció del todo o no me atrapó como me hubiese gustado, no pienso perderme la tercera.
Calificación: 3/5




























